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Petición para bajar costo de Internet en Cuba genera polémica

petición para bajar costos de internet en Cuba

Hace algunas semanas, el bloguero cubano Norges Rodríguez, autor de la bitácora “Salir a la manigua” publicó una petición en la plataforma Change.org solicitando “acceso a Internet a precios módicos para la población en Cuba”. La petición ha recibido más de 200 firmas de cubanos residentes dentro y fuera del país y de ciudadanos extranjeros preocupados por el estado de la conectividad en la isla. Sin embargo, no todos están de acuerdo con la solicitud.

En un post publicado en el sitio Visión desde Cuba, Luis Ernesto Ruiz Martínez, profesor de la Universidad de Holguín, aclara que

Es como desconocer, de golpe y porrazo, los esfuerzos que hasta ahora hemos hecho en Cuba para que cada día más personas puedan acceder. Es cierto que todavía no salimos del indeseado ‘destino social', pero gracias a esa ‘medida impopular’ tomada por el gobierno cubano son muchos los que se han abierto blogs, descargan de todo de Internet, comentan en las redes sociales y hasta ‘reciben algo de plata’ por publicar en sitios internacionales.

El autor se refiere a la política gubernamental de acceso social a Internet. En 1994, el decreto No. 209 –aún vigente− sobre el acceso a redes informáticas de alcance global, emitido por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros estableció que la política de conexión sería trazada

en función de los intereses nacionales, priorizando en la conexión las personas jurídicas y las instituciones de mayor relevancia para la vida y el desarrollo del país (…) Esta política debe asegurar que la información que se difunda sea fidedigna, y la que se obtenga esté en correspondencia con nuestros principios éticos, y no afecte los intereses ni la seguridad del país (…) Para garantizar el cumplimiento de los principios expuestos en el presente Decreto, el acceso a los servicios de redes informáticas de alcance global tendrá carácter selectivo 

Otros blogueros cubanos intervinieron desde el espacio de comentarios. La Polilla Cubana pidió una encuesta en la misma plataforma para que el presidente de Estados Unidos suspenda las restricciones relativas al uso de Internet impuestas a Cuba. Por su parte, Miguel Fernández, señaló que “es poco serio quedarse con una sola cara de la moneda cuando se trata sobre el controvertido tema del uso de la Internet y la conectividad en Cuba”. 

Desde una posición más conciliatoria, el bloguero y profesor de la Universidad de La Habana, Yudivián Almeida, señala: “yo no creo que una petición en change.org cambie nada aquí con respecto al tema de Internet pero tampoco estoy en contra de ella”.

En un artículo aclaratorio, Norges Rodríguez señala que la iniciativa

No tiene nada que ver con la SINA (Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana), ni con la USAID, con el Grupo Prisa o con los Medios Occidentales. Yo al igual que usted soy unos de esos cubanos que se ha abierto un blog gracias a conexiones que el gobierno paga con el dinero público (dinero nuestro) y lo he hecho a expensas de cuestionamientos, porque según las leyes y resoluciones que regulan estos temas en nuestro país, debemos usar esa conexión solamente para cuestiones de trabajo (usted lo debe saber) y salvo los periodistas ningún otro profesional con acceso a Internet en Cuba tiene dentro de su contenido de trabajo expresar sus ideas en la red de redes.

En Cuba, se suelen asociar frecuentemente los discursos críticos a intereses de gobiernos o empresas extranjeras, lo que supone la descalificación de las intenciones de quien emite sus opiniones. Así, cuando aparece determinada crítica, se acusa a su emisor de “brindar armas al enemigo”, de “ingenuidad política” o de “poca comprensión del contexto político cubano” y culmina con la desestimación del contenido de la demanda. A ello se suma la presencia de presupuestos públicos destinados por el Gobierno de Estados Unidos y por otros países para financiar actividades disidentes en el país. Esto agrava la desconfianza en el otro y pone en tela de juicio las intenciones de cualquier ciudadano que emita un juicio crítico.

Rodríguez considera que existe una ausencia de voluntad política para acelerar la extensión de la conectividad en el país. Agrega que le hubiera gustado hacer la petición en una plataforma nacional pero

Lamentablemente no la tenemos, incluso hubiera preferido que no fuera a través de ninguna plataforma que mis compatriotas no pueden ver, lo ideal sería que lo reclamara un diputado o un grupo de ellos en las sesiones de nuestro Parlamento para que TODOS lo viéramos por la televisión, quizás en vivo (espero que un día dejen de editarlas y poner luego un extracto de lo que allí sucede), o que uno de los panelistas de la Mesa Redonda lo solicitara en el programa.

El blog De Chiripa también añadió sus razones para firmar la petición y aclaró algunos de los puntos que señala el artículo de Ruiz.

En ningún lugar de la petición se acusa de indolente o despreocupado al Ministerio de Comunicaciones de Cuba; solo se pide aquello que, razones mediante, seguramente también desea promover en un futuro (esperemos no muy lejano) el propio Ministerio (…) No debe olvidarse que la Resolución 127/2007 ilegaliza la actividad de todos los blogueros que postean en plataformas extranjeras, incluyéndonos a Luis Ernesto y a mí, aun cuando ambos lo hacemos para defender, con nuestros criterios, la construcción del socialismo en Cuba. El internet al que accedemos, al menos yo, no permite descargar “de todo”, pues aunque ya poseemos un cable de fibra óptica este no se está explotando a su máxima capacidad (así se dijo en la Mesa Redonda) simplemente porque no se contrata el ancho de banda necesario. 

Por su parte, Yohan González y Vincenzo Basile reconocen que “durante años, la Internet y las tecnologías han sido vistas como una ‘herramienta de penetración ideológica'; bajo ese miedo, fomentado por un deseo paternalista o de control, un sector de la clase política, sigue manteniendo las llaves del acceso, como si en Cuba no existiera un pensamiento crítico e individual capaz de decidir que es bueno y que no lo es”. Y añaden que 

Debería dirigirse una carta pública escrita, entregada físicamente y firmada por un grupo de ciudadanos, no solo al Ministro de las Comunicaciones sino también al Consejo de Estado, y con el amparo de lo expresado en la Constitución, que pida no solo el acceso a precios módicos sino una política coherente para la masificación así como la no existencia de sitios prohibidos – preocupación ignorada por los proponentes de la petición digital.  Una petición que pueda ser firmada por todos los cubanos, y no por un sector con acceso garantizado, una petición que quiera impulsar un cambio real interno y no convertirse en un fenómeno mediático. Ese es el tipo de cambio real que necesita Cuba, uno que se impulse desde lo físico, desde lo real, desde la ciudadanía.

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