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Una red que habla tu idioma

En sus comienzos, prácticamente todo el contenido de la Red aparecía en inglés, pero eso es algo que está cambiando rápidamente. Por ejemplo, hoy día hay artículos publicados en Wikipedia que están traducidos a más de 200 idiomas diferentes. Y aproximadamente el 36% de los siete millones de blogs alojados en WordPress (herramienta gratuita para la publicación de contenidos en la Red) están en una lengua diferente a la inglesa, según la estimación de su propio fundador, Matt Mullenweg.

Para Ethan Zuckerman, doctorando de investigación adscrito al Berkman Center for Internet and Society en la Universidad de Harvard, estos cambios suponen un reto: “Nos encontramos ante una Red más pequeña de lo que realmente debería ser”, afirma, ya que “en una Red en la que el contenido es proporcionado por sus usuarios, hemos creado una dinámica un tanto extraña en la que se publica cada día más contenido, a veces realmente importante, pero al mismo tiempo, cada persona, a nivel individual, accede a menos de estos contenidos debido a su multiplicidad idiomática.”

Actualmente hay una gran variedad de servicios de traducción, tanto automática como realizada por personas físicas, que ayudan a traducir lo que Zuckerman denomina “la Red políglota.” La tecnología necesaria para realizar traducciones automáticas, que en sus comienzos resultaba muy cara, ahora está disponible de manera gratuita en sitios web como Google Translate, que ofrece traducciones en 41 idiomas distintos. En este tipo de sitios el usuario puede insertar bloques de texto completos obteniendo de manera casi instantánea una traducción realizada de manera automática.

Google Translate ofrece también la posibilidad de traducir un término de búsqueda a otro idioma, para ampliar así la lista de posibles resultados. Estos aparecen divididos en la pantalla del usuario en dos columnas: Una mostrando el idioma original en el cual se realizó la búsqueda y otra con los resultados obtenidos al traducir el término de búsqueda al idioma deseado.

Los traductores automáticos pueden ofrecer resultados aceptables cuando trabajan con textos muy básicos, pero otros con ideas o frases más complicadas pueden engañar hasta a las aplicaciones más sofisticadas, especialmente si dichos textos están escritos en lenguas distintas a las románicas. Y si hablamos de traducir matices, “sencillamente una traducción automática no es capaz de ofrecer un resultado válido”, afirma Ethan Zuckerman.

Pero hay gente de todo el mundo que está dispuesta a ofrecer esos matices, y de manera gratuita.

Leonard Chien, estudiante y traductor e intérprete profesional residente en Taiwán, cobra 100$ la hora (aproximadamente 74 euros) trabajando como intérprete. Pero dos o tres horas al día ofrece sus habilidades como traductor de forma voluntaria a Global Voices, un proyecto dedicado al periodismo ciudadano fundado por el propio Zuckerman y Rebecca MacKinnon. En dicho sitio web, Chien traduce artículos llegados de todo el mundo al chino.

Chien es el codirector del proyecto de traducción iniciado por Global Voices llamado Lingua, el cual se nutre de voluntarios para traducir los artículos de su sitio web a 15 idiomas distintos. Recibe un pequeño salario mensual por su labor de director pero, al mismo tiempo, está muy feliz de donar su tiempo como traductor: “Siempre me emociona ver nuevas historias publicadas; quiero comunicarme con mis lectores, pero en distintos idiomas”, afirma.

Chien es una de las 104 personas que trabajaron en el proyecto Lingua como voluntarios el mes pasado. Fueron también voluntarios de todo el mundo los que contribuyeron al programa Google in Your Language (Google en tu idioma), ayudando a la compañía a traducir sus productos a 120 idiomas distintos. El pasado miércoles 13 de mayo el sitio web TED (acrónimo de Tecnología, Espectáculo, Estructuras, en español), cuyo fin es emitir conferencias en línea y que cuenta con oradores de la talla de Al Gore o Bill Gates, publicó transcripciones y subtítulos de la mayoría de las charlas guardadas en sus archivos. De alrededor de 300 traducciones, 200 fueron realizadas por voluntarios.

Las razones por las que hay traductores que realizan este tipo de trabajo de manera voluntaria son muy diversas. Por ejemplo, como explica Anas Qtiesh, traductor y editor del árabe al inglés residente en Damasco y que dedica entre 15 y 20 horas a la semana a Lingua, aparte de adquirir experiencia y de darse a conocer profesionalmente, “disfruto del desafío de traducir entre dos idiomas tan distintos cultural y lingüísticamente.”

Alexander Klar, diseñador gráfico de Möhnesee, Alemania, calcula que ha dedicado 62 horas traduciendo al alemán las charlas publicadas en TED. Para él, el mero hecho de los contenidos allí tratados son razón suficiente, ya que “compartir esas ideas más allá de los límites propios de la lengua nos da la oportunidad de olvidarnos de los muros y las barreras que nos separan.”

El sitio web TED comenzó el proyecto de traducción de sus vídeos con la idea de emplear traductores profesionales, aunque también habían recibido traducciones espontáneas de personas que habían disfrutado con charlas específicas. Como explica June Cohen, productora ejecutiva de TED Media, “pensamos que las traducciones profesionales eran el único modo de asegurar un trabajo de calidad.” Pero el pasar de profesionales a voluntarios llegó el pasado otoño, cuando Cohen y sus compañeros de TED (apenas 20 trabajadores en jornada completa que hablan 14 idiomas diferentes) leyeron varias traducciones enviadas por voluntarios y quedaron impresionados:

“Los voluntarios están totalmente comprometidos a realizar la mejor traducción posible, sin tener en cuenta el tiempo que les lleve realizarla. Es una pasión por el trabajo que no encuentras en trabajadores a sueldo”, explica Cohen. Y por supuesto, no hay que dejar de lado el ahorro en cuanto a costes se refiere. June Cohen estima que el contratar los servicios de traducción de profesionales para esas mismas traducciones ya realizadas o iniciadas por voluntarios supondría un coste de 500 000$ (alrededor de 372 000 euros).

La desventaja potencialmente más obvia de estas traducciones realizadas a través de amateurs es la calidad. Las traducciones enviadas a Google in Your Language son “revisadas por la compañía antes de ser publicadas”, según Nate Tyler, portavoz oficial de la empresa. Asimismo, los proyectos Lingua y TED usan a un segundo traductor bilingüe para que revise los textos antes de ser difundidos y, además, estos son publicados con el nombre del traductor que realizó el trabajo, evitando así traducciones chapuceras o directamente malintencionadas.

Queda por ver si las traducciones voluntarias pueden crecer más allá del ámbito particular de grupos dedicados a causas muy específicas. Una solución posible sería una mezcla de traducciones realizadas automáticamente y por personas. Esto es lo que propone el sitio web Meedan.net, dirigido a personas de habla inglesa y árabe y cuyo fin es el debate de temas relacionados con Oriente Próximo. Los artículos son traducidos de manera automática para después ser revisados por traductores humanos. Su fundador, Ed Bice, denomina esta técnica “modelo transicional”; para él, la traducción automática continuará mejorando hasta quizás ser capaz, en una década, de reproducir trabajos con una calidad semejante a la que se obtendría a través de personas reales.

Mientras tanto, para Zuckerman son necesarias otro tipo de soluciones: “La Red tiene el potencial necesario para convertirse en una conversación global”, apunta, pero “a menos que solucione el problema idiomático, ni lo es ahora ni será capaz de serlo en un futuro.”

La autora del artículo original, Leslie Berlin, es historiadora de los archivos de Silicon Valley en la Universidad de Stadford. Correo electrónico: prototype@nytimes.com

El artículo original se publicó el domingo 17 de mayo del 2009 en el NYT: A Web That Speaks Your Language.

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