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Retomar las calles de Puerto Rico… en bicicleta

Ciclistas corriendo bicicleta en el Viejo San Juan, ciudad capital de Puerto Rico. Imagen tomada de video.

Ciclistas corriendo bicicleta en el Viejo San Juan, ciudad capital de Puerto Rico. Imagen tomada de video.

La transportación en Puerto Rico ha estado dominada por el automóvil durante décadas. Desde el gobierno, se promovió el uso del carro como el método de transportación principal de la ciudadanía, convirtiendo al país en uno de los que más carreteras tiene por milla cuadrada.

En parte como reacción a esto, el uso de la bicicleta se ha popularizado en Puerto Rico durante los últimos años. Particularmente en el área de Santurce se puede apreciar un aumento en la cantidad de ciclistas que pedalean por las calles. La popularidad de la bicicleta es un poco sorprendente dado que las áreas urbanas de la Isla no están diseñadas tomando en consideración el uso de la bicicleta. Como dice la profesora María Moreno Viqueira en un artículo para la revista Cruce:

En Puerto Rico la bicicleta siempre ha ocupado un espacio marginal. A pesar de que existe la “Carta de los derechos del ciclista y obligaciones del conductor”, los centros urbanos de Puerto Rico nunca han sido amigables con la bicicleta al carecer de vías y senderos para los ciclistas y de un sistema de bicicletas públicas, entre otros elementos.

Si en algún momento la bicicleta tuvo cierto rol en la sociedad puertorriqueña, el mismo estuvo limitado a la práctica solitaria de ciclistas profesionales, a la repartición de mercancías de restaurantes o supermercados, o sobretodo, a la diversión de los niños. Aunque en Puerto Rico existieron colectivos ciclistas desde finales del siglo 19 la bicicleta nunca ha formado parte integral de la vida cotidiana de la sociedad puertorriqueña. En Puerto Rico, al igual que en otros países, la bicicleta siempre ha estado asociada a la niñez o al deporte.

Soportes (o "racks") para bicicletas, como el que se muestra en la foto, se han instalado en distintos lugares de Santurce, reflejando el aumento en el uso de la bicicleta. Foto tomada por el autor.

Soportes (o “racks”) para bicicletas, como el que se muestra en la foto, se han instalado en distintos lugares de Santurce, reflejando el aumento en el uso de la bicicleta. Foto tomada por el autor.

Pero el rol de la bicicleta en la sociedad puertorriqueña está cambiando poco a poco. Han surgido varios colectivos ciclistas y hasta algunos negocios de mensajería como Ecomensajería y Biciresuelve, que tienen como elemento medular de su modelo de negocios el uso de la bicicleta para brindar sus servicios. El siguiente documental, dirigido por el autor de Global Voices Alfredo Richner, explora el movimiento de ciclismo en Puerto Rico y los retos que hay que enfrentar para convertir las zonas urbanas del país en unas áreas favorables para los ciclistas:

La transformación de la ciudad en una más segura para los ciclistas es un asunto que cada vez adquiere mayor urgencia debido al aumento en el número de muertes de ciclistas provocadas por conductores de automóviles. Manuel Valdés Pizzini expresó el temor que sienten muchos ciclistas al salir a la calle en un artículo para 80 grados:

Los ciclistas tenemos la horrible sensación de que existe una dejadez institucional con la vida de los ciclistas. Un artículo publicado por The New York Times y difundido por estos lares por la Coalición de Ciclistas de Puerto Rico subraya esa triste verdad. Hace dos meses que no salía a correr, por varias razones, pero… siempre lo pienso mucho, como si fuera la última vez que salgo con vida de mi casa.

[…]

Yo no le tengo miedo a la muerte, pero debo admitir que pienso en ella antes de salir. Sin embargo, cuando estoy corriendo se me olvida. Me protejo, voy con cautela, atento a todo, y trato de sobrevivir. Cuando voy llegando a mi casa sé que ha sido una jornada triunfal para la vida. ¡Esa es la que hay!

Aun así, se sigue corriendo bicicleta en las calles de Puerto Rico y cada vez más gente se une al movimiento ciclista urbano. Algunos han visto este fenómeno como una forma transgresora de retomar los espacios públicos. Sobre esta práctica comenta la profesora Moreno Viqueira:

Otra muestra quizás más evidente del uso de la bicicleta como instrumento de protesta y medio contestatario son las rutas tomadas por los ciclistas urbanos. Las corridas de los [ciclistas] por los centros urbanos de Puerto Rico (donde las ciclovías brillan por su ausencia), la apropiación del espacio urbano por ellos (tanto de las numerosas carreteras o autopistas, como de las escasas aceras) constituye en cierta forma una acción política, un acto de rebeldía. De igual forma que el acto de hablar es el proceso de apropiación del lenguaje, el acto de correr bicicleta se convierte en el proceso de apropiación del espacio.

El video a continuación, hecho en 2011, ofrece un ejemplo de este tipo de apropiación transgresora. En él se pueden ver varios ciclistas corriendo en el túnel Minillas de San Juan, lugar por donde se supone que solamente transiten automóviles:

En aquella ocasión Mariángel González, escribiendo para la revista digital El punto es…, entrevistó al artista plástico D.e.M. (Giancarlo Carcavallo) sobre su pasión por el estilo de vida ciclista y le pidió que comentara sobre la corrida en el túnel Minillas y otras similares:

Mi interés por Bicijangueo resalta porque hace poco subieron un vídeo en el internet titulado “Splitting Lanes, Santurce” dirigido por Manuel Vélez, el cual presenta un estilo diferente de correr que no había visto en ninguna de las ciudades que he corrido en bici alrededor del mundo. Quedé impresionada por la temeridad de los chicos y fue entonces cuando le pedí a D.e.M. que me hablara más del mismo.

”Es una agenda un poco irresponsable, pero la adrenalina nos llama. Usualmente estas situaciones se presentan de 10pm a 1am. […] surge con necesidad de ir paralelo al conductor de carro y que hay otros tipos de alternativa de transportación. Uno está claro que pueden ocurrir repercusiones y uno está dispuesto a aceptarlas.” Las repercusiones a las que se refiere figuran entre un choque o que un policía les de una multa. Al final de cuentas, esto se resume en una decisión personal y las compara con un surfer corriendo una ola de 20 pies o un skater que brinca 30 escalones.

Pero aquellos que quieran contribuir con la causa de la seguridad de los ciclistas en las calles no tienen que llegar a este extremo. Como dice el fundador de Ecomensajería Rafi Robles en la revista digital N-punto:

En Puerto Rico ser ciclista urbano no es fácil y mientras más bicis estén en la calle cuando pase la fiebre, moda o como le queramos llamar, más gente permanecerá pedaleando, y ayuda a la causa.

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