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Viva la poesía de la puertorriqueña Julia de Burgos en su centenario

Julia de Burgos

Julia de Burgos. Imagen tomada de video.

El 17 de febrero se conmemoró el centenario del natalicio de la poeta puertorriqueña Julia de Burgos (1914-1953), quienes algunos consideran la poeta nacional de Puerto Rico. Aunque su obra fue relativamente escasa (escribió unos 200 poemas), la poesía de Julia de Burgos logró instalarse en la imaginación de los lectores y llegar a sus corazones desde que comenzó a promover su primer poemario, Poemas exactos a mí misma en 1937, en edición mecanografiada.

En vida solo publicaría tres poemarios: el ya mencionado Poemas exactos a mí mismaPoemas en veinte surcos (1938) y Canción de la verdad sencilla (1939), añadiéndose un cuarto, Mar y tú y otros poemas, en 1954 luego de su muerte a los 39 años de edad. Tan alta es la calidad de Julia de Burgos como poeta, que esto fue suficiente para que su obra encontrara un lugar permanente entre la mejor poesía hispanoamericana del siglo XX.

Julia de Burgos nació en Carolina, Puerto Rico, y fue la única de 13 hermanos en cursar estudios universitarios. Aunque no se graduó de la universidad, logró obtener un certificado como maestra de la Universidad de Puerto Rico. En 1936 se unió al brazo femenino del Partido Nacionalista de Puerto Rico, Las Hijas de la Libertad, que promovían la independencia para Puerto Rico bajo el liderato de Pedro Albizu Campos. Vivió por un tiempo en Cuba y en Nueva York, donde murió en 1953 de pulmonía. Sus restos están enterrados en Carolina gracias a unos amigos que lograron identificarla luego de haber sido enterrada en una tumba anónima en Nueva York por no llevar consigo identificación al morir.

Julia de Burgos es una figura que ha logrado calar hondo en el imaginario colectivo tanto de los puertorriqueños de la Isla como de los de la diáspora, como se puede apreciar en el siguiente video de puertorriqueños en Nueva York leyendo fragmentos de uno de los poemas más famosos de Julia de Burgos, “Yo misma fui mi ruta”.

Sin embargo, la mayoría de las actividades en conmemoración del centenario de Julia de Burgos se hicieron fuera de Puerto Rico, como escribió José Gómez Biamón en su artículo para la revista digital El Post Antillano:

[...] En el ámbito del Caribe Hispano, ha habido actividades, que demuestran un gran interés por el centenario, según se ha visto en la prensa recientemente. Específicamente, en la República Dominicana han develado un busto en honor a Julia de Burgos, en una plaza de la capital dominicana. Además, en Cuba la editorial Casa de las Américas ha expresado comunicados de júbilo, por la celebración del centenario. Igualmente, en los Estados Unidos ha habido varias actividades culturales, específicamente recuerdo ver en la prensa las fotos de un vistoso mosaico en una Calle del “Barrio” en Harlem, New York. Cabe mencionar, que en España, durante los últimos meses, también ha habido actividades y varias publicaciones relacionadas con Julia de Burgos.

Aunque hay que destacar que en Puerto Rico también se han llevado a cabo un sinnúmero de eventos de conmemoración y celebración, como lecturas y conciertos. 

En esta columna en 80 Grados, la cantautora puertorriqueña Zoraida Santiago también recuerda a Julia, quien ha sido una de sus grandes inspiraciones: 

Este año hay mucha celebración de centenario. Sinceramente, me alegro. Pero espero que nos sirva para algo.

Que la celebración del centenario de Julia de Burgos nos sirva para rescatar la poesía. La suya y la de todos y todas las poetas.

Juan Camacho, en una semblanza a Julia de Burgos, advierte sobre el peligro de reducir su memoria al estereotipo de la poeta bohemia que tuvo una vida trágicamente corta:

Como cualquier ser humano de su época y de la nuestra, Julia enfrentó problemas e inconvenientes en el transcurso de su vida. Unos los pudo vencer, otros no. No obstante, entendemos que es injusto que se le recuerde, más allá del consenso de su calidad como poetisa, como la mujer fracasada, alcohólica, excesivamente romántica y pasional, enajenada de la realidad.

Julia fue más que un poema romántico; fue más que una relación amorosa; fue más que una mujer que enfrentó problemas.

Es hora de rescatar, sin que tengamos que reescribir la historia, a la otra Julia. A la otra Julia que también reclama la joven escritora Yolanda Arroyo Pizarro cuando escribe:

“Quiero conocer a la Julia revoltosa y desobediente; a la Julia de la rebelión, la que se codeó con Don Pedro Albizu Campos; que escribió cartas a favor de la excarcelación de Juan Antonio Corretjer; aquella que sostenía reuniones con grandes pensadores y libertarios como Juan Bosch…”

Quizás el escritor puertorriqueño Luis Rafael Sánchez es quien mejor ha articulado el por qué recordamos a Julia de Burgos y de paso, cómo debemos recordarla:

Alargada en el espíritu de cuantos admiramos su hembría insurgente, enroscado su nombre en los labios de a quienes nos deslumbra su universo hecho de verso, a Julia de Burgos la llamaremos Poeta ahora, después y siempre. Y no porque la recordemos. Y sí porque la sentimos. Que como un grito integral, suave y profundo, estalló de sus labios la palabra.

Puede encontrar más información sobre Julia de Burgos aquí.

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