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Estados Unidos y la crisis económica de Puerto Rico

Banderas EU-PR

Durante más de un siglo, el control de la economía puertorriqueña ha estado en manos del gobierno de los Estados Unidos. Imagen tomada de Wikimedia Commons, CC-BY-SA-2.0.

El año 2014 comenzó con los puertorriqueños hablando sobre la economía en las redes sociales. Ello se debe a que Puerto Rico atraviesa una de las peores crisis económicas en su historia. Con una deuda pública que sobrepasa los $70,000 millones y una economía en contracción, la deuda es para todos los efectos impagable.

Si a esto se le añade que según datos del último censo, realizado en el 2010, la población está mermando debido a la gran cantidad de gente que se va del país en busca de mejores oportunidades en el exterior, una economía informal cada vez más grande, una tasa de participación laboral por debajo del 40%, el alto costo energético, y la considerablemente reducida capacidad del gobierno de tomar más dinero prestado, rápidamente se puede apreciar el por qué de la preocupación de los puertorriqueños.

El estado de ánimo prevaleciente es uno de pesimismo, como se refleja en los siguientes comentarios de usuarios de Twitter:

No en balde se dan comentarios como estos en las redes sociales. Durante los últimos meses, se han publicado varios reportajes relacionados a la economía de Puerto Rico en revistas influyentes tales como The Economist [en], Forbes [en] y el blog Muniland [en] de Reuters. En particular, los reportajes de las revistas The Economist y Forbes lanzan una mirada imperialista sobre Puerto Rico, repitiendo el estereotipo del puertorriqueño vago que ha desarrollado un gusto por la dependencia de los fondos federales. No deja de ser irónico, entonces, que en los reportajes de la prensa estadounidense se ignore completamente que parte de la raíz de la crisis de Puerto Rico es su relación con el gobierno estadounidense, cuya política de mantener al país como una colonia impide que logre desarrollar su economía, como señala en su blog [en] Matt Pepe:

It is easy to blame opportunistic politicians in Puerto Rico, who for decades have written checks that they knew would bounce long after they had left office. This is probably how the U.S. government would like to view the situation. [...]

But, this misses the larger point: Puerto Rico does not have sovereignty over its own territory. The U.S. took sovereignty from Puerto Rico (more accurately, from Spain) in 1898 and has never agreed to relinquish it. Under international law and the applicable treaties, the government which holds sovereignty over a territory holds the responsibility to provide for the welfare of its residents, rights guaranteed in the Universal Declaration of Human Rights. This includes “the right to a standard of living adequate for the health and well-being of himself and of his family, including food, clothing, housing and medical care and necessary social services, and the right to security in the event of unemployment, sickness, disability, widowhood, old age or other lack of livelihood in circumstances beyond his control.” [...]

[H]ow is it fair for the U.S. to pretend the crisis affecting them is something that Puerto Rico is responsible for on their own?

Es fácil culpar a políticos oportunistas en Puerto Rico, quienes por décadas han firmado cheques que sabían que iban a rebotar mucho después de ellos abandonar el poder. Esto es probablemente como le gustaría verlo al gobierno estadounidense. [...]

Pero esto ignora el punto mayor: Puerto Rico no tiene soberanía sobre su propio territorio. E.U. tomó la soberanía de Puerto Rico (más exactamente, de España) en 1898 y nunca acordó renunciar a ella. Bajo las leyes internacionales y los tratados aplicables, el gobierno que tenga la soberanía sobre un territorio tiene la responsabilidad de proveer por el bienestar de sus residentes, derechos garantizados en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Esto incluye “el derecho a un estándar de vida adecuado para la salud y bienestar propio y de su familia, incluyendo alimento, vestimenta, albergue y cuidado médico y servicios sociales necesarios, y el derecho a la seguridad en caso de desempleo, enfermedad, discapacidad, viudez, edad avanzada u otra falta de sustento en circunstancias fuera de su control”. [...]

¿Cómo puede ser justo que E.U suponga que Puerto Rico sea el único responsable de la crisis que los afecta?

El temor que subyace el pesimismo generalizado en la población es el de la degradación de la deuda de Puerto Rico a nivel chatarra por las agencias clasificadoras, tales como Moody's o Standard & Poor's. La amenaza de una degradación se discutió en varias ocasiones durante el 2013, dominando cualquier discusión sobre la economía puertorriqueña. Sergio Marxuach, Director de Política Pública del Centro para una Nueva Economía (CNE), centro investigativo no partidista sin fines de lucro dedicado a estudiar la economía de Puerto Rico, explica lo que significaría para el país una degradación a nivel chatarra de su deuda:

… [U]na degradación del crédito de Puerto Rico a nivel “chatarra” tendría repercusiones adversas para todos los que vivimos en Puerto Rico ya que desataría una crisis financiera. Eso significa, entre otras cosas, que: el gobierno tendría poco o ningún acceso a los mercados financieros; veríamos una depreciación del valor de los bonos y obligaciones de Puerto Rico de entre 30% y 50%; la liquidez y la solvencia de las instituciones financieras y compañías de seguro en Puerto Rico podrían verse afectadas adversamente; veríamos un aumento en las tasas de interés y una contracción significativa del crédito; y aumentarían tanto las quiebras como el desempleo. Nadie en Puerto Rico estaría inmune de los efectos de esa tempestad.

La administración del gobernador Alejandro García Padilla, en su afán de evitar una degradación a nivel chatarra, implantó una serie de nuevos impuestos durante el pasado año 2013 como parte de las exigencias de las agencias clasificadoras. Estas medidas antipáticas se añaden a las medidas de austeridad implantadas por la administración pasada del gobernador Luis Fortuño y a impuestos aprobados por administraciones anteriores, tales como el Impuesto a la Venta y Uso (IVU).

José J. Villamil, escribiendo para la revista digital Sin Comillas, observa lo irónico de que las agencias clasificadoras expresen ahora su preocupación con la economía, ya que las medidas que ellas mismas impulsaron tendrán un impacto negativo en la perspectiva económica para el año 2014:

[L]a complejidad de las nuevas contribuciones y los costos que acarrean tendrán un impacto negativo en la economía, particularmente en el año calendario 2014. Las agencias clasificadoras han visto con buenos ojos las medidas fiscales, incluyendo la reforma del plan de pensiones. Ahora, sin embargo, han expresado su preocupación con la economía, cuyas perspectivas tienen mucho que ver con las medidas fiscales que dichas entidades impulsaron.

Dentro de toda la oleada de malas noticias, hay algunos detalles positivos. Durante el 2013, Puerto Rico logró posicionarse en la posición número 30 a nivel mundial en términos de competitividad económica, lo que representa una tendencia ascendente que ha logrado mantenerse durante los últimos cinco años. Entre los países de Latinoamérica y del Caribe, ocupa el primer lugar como la economía más competitiva. Sin embargo, el Índice de Competitividad Global 2013-2014 [en], publicado anualmente por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), no ha estado libre de críticas, como señala Luisa García Pelatti en la revista digital Sin Comillas:

Como señalaba, el año pasado, el economista José J. Villamil, es difícil darle credibilidad a algunos de los resultados. Por ejemplo, es muy poco probable que hayan solamente 30 países en que el peso de la reglamentación burocrática es peor que en Puerto Rico; o que solamente en 31 países la tasa contributiva es más alta que la nuestra. Por otro lado, es muy, muy poco probable que solamente en dos otros países la disponibilidad de científicos e ingenieros es mejor que en Puerto Rico. O que Puerto Rico sea el séptimo país con mejor protección intelectual; que sólo en otros tres países se proteja mejor a los accionistas.

O como dijo Juan Lara, otro economista, “lo que el índice dice es que una muestra de líderes empresariales puertorriqueños piensan que Puerto Rico es la economía más competitiva de América Latina”. Y eso no es lo mismo que ser más competitivo que Brasil.

Lo cierto es que Puerto Rico se verá obligado a tomar unas decisiones muy difíciles en este año y ninguna de ellas será agradable. Digan lo que digan los políticos en el poder, se avecinan tiempos más difíciles aún para el país. Para sobrevivir la crisis actual, hará falta que los y las puertorriqueños y puertorriqueñas utilicen al máximo su creatividad e ingenio y se planteen seriamente unas interrogantes sobre su relación actual con los Estados Unidos de una vez por todas. Como dice Sergio Marxuach en otro artículo para el CNE:

Hemos visto cómo todo lo que parecía sólido en Puerto Rico —los bancos, la propiedad inmueble, la deuda gubernamental— se ha desvanecido en el aire, tal y como advirtiera Karl Marx en 1848. Esto no se debe a una situación coyuntural pasajera, o a que nuestros gobernantes no han sabido utilizar bien los poderes que supuestamente tienen. No. Esta crisis es mucho más profunda y va a requerir en este año que comienza que Puerto Rico tome decisiones de naturaleza moral y existencial.

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