Encuentre lo imposible en La Feria 16 de Julio de Bolivia

¿Qué andas buscando? Si necesitas una cama nueva, libros, o un auto usado, lo más probable es que encuentres eso y más en la popular Feria 16 de Julio en la ciudad de El Alto en Bolivia.

Todos los jueves y domingos, cientos de personas se acercan al atestado mercado al aire libre en busca de aquello que necesitan o para toparse con ese inesperado artículo por el que se pide un precio razonable.

A la temprana hora de las 5 de la mañana, cientos de comerciantes arman sus puestos en espera de los clientes que circularán entre su mercadería. El dicho dice que el posible comprador puede llegar a encontrar «desde un alfiler hasta un tractor».

Vendor setting up his booth at the July 16 fair. Photo by Carlos Sanchez, copyright Demotix.

Comerciante armando su puesto en La Feria de la 16 de julio. Foto por Carlos Sanchez.

Las autoridades aseguran que actualmente La Feria cuenta con aproximadamente 500.000 comerciantes registrados con los requisitos necesarios para establecer un comercio en regla, pero que hay cerca de 10.000 puestos en cualquier momento dado. Artefactos electrónicos, muebles, herramientas de construcción y agricultura son solo algunos de los artículos que se pueden encontrar en La Feria.

La Feria es una parte importante del sector comercial de El Alto, que ya de por sí, atrae a un gran numero de residentes de la cercana ciudad de La Paz que también se acercan a este sector informal de la economía.

Una de las principales atracciones de La Feria, que se extiende por 100 cuadras, es el sector de venta de vehículos. Cerca de la Plaza Pacajes y a su alrededor se encuentran estacionadas motos usadas, autos, y camiones de transporte pesado. La misma venta de estos vehículos motorizados lleva a la comercialización de productos relacionados, como piezas de repuesto. También se han establecido oficinas legales ambulantes donde abogados procesan e inscriben legalmente tu adquisición al instante.

La Feria 16 de julio ha sido objeto de una serie de estudios sociológicos. Simón Yampara comparte algunos de sus descubrimientos en el periódico on-line Pukara. Yampara relaciona ciertos fenómenos que se manifiestan en La Feria con la cultura andina.

El orden y desorden de la exposición de los productos, que en función de algún producto principal complementan los otros productos, por ejemplo la venta de automóviles, automáticamente ha abierto espacios para la venta de variedad de accesorios de auto-partes así como los bufetes-abogados de transacciones legales, pero también la serie de servicios complementarios como comidas, heladeros, refresqueros y hasta cervezas para la ch’alla de las transacciones de compra y venta. Eso tiene implicancias de lógicas: donde una cosa es el orden occidental y otra el orden andino que se guía más por complementaciones interactivas.

La variedad de productos a la venta también incluye aquellos que no son del agrado de todos. La polémica que ronda en torno a la ropa usada proveniente del exterior frente a las prendas nuevas de fabricación local continúa con simpatizantes en ambos lados del asunto. Mientras las prendas usadas son generalmente más baratas y accesibles para familias de bajo poder adquisitivo, la venta de prendas nuevas genera trabajo en la ciudad de El Alto y otras partes del país.

Otros críticos de La Feria señalan el bajo control sobre productos, como los medicamentos naturales, que son comercializados sin supervisión ni fechas de caducidad.

Otros productos de venta masiva son los animales, incluyendo ejemplares obtenidos ilegalmente y animales domésticos provenientes de criaderos o criados en malas condiciones. Grupos en Facebook han sido creados para reunir gente en contra de esta práctica.

El paisaje colorido y la diversidad de sonidos es una atracción no solo para el potencial comprador, sino también para los turistas que leen sobre este atractivo turístico en sus guías de viaje. El bloguero local Ronald Vallejos Durán escribió sobre su experiencia habiendo llegado de la cercana ciudad de La Paz. 

En el ambiente de fondo los sonidos son variadísimos. Cumbias nacionales, peruanas, todo al son de la moda actual; voces nasales que anuncian curas contra la diabetes, el cáncer, en base a antídotos milenarios y naturales.

En el sector autos pude constatarme que el precio de los vehículos están elevados; y otro dato curioso es que la industria china en automóviles se ha incrementado considerablemente.

Un poco más adentro me esperaban cuadras y cuadras de ropa americana a medio uso. Ropa que por cierto más de una vez fue prohibida su venta, bastará recordar que un par de años atrás hubo muchas movilizaciones y polémica en torno a éste tema.

A pesar de que la mercadería a la venta es el foco de atracción, el trabajo de unos interesantes sujetos logra que el día transcurra sin problemas. El bloguero Mario Durán del blog Palabras Libres llegó a La Feria con una «mente abierta», confiando en el dicho «busca y hallarás». Durán relata dos de sus interacciones con personajes clave en La Feria, incluyendo a Pedro el taxista y Juan el cargador:

Juan es parte de la asociación de carritos de transporte, que llevan cosas hasta los puntos de parada de taxis, tiene uniforme único con bordado de la asociación, sombrero de ala ancha y … tarifa única, por trasladar cosas te cobran 10 Bs. Mientras carga los muebles adquiridos y los transporta, empezamos a recorrer la feria, va pidiendo permiso, atropella a una persona, blasfema quedito con la trancadera que se arma cuando vehículos empiezan a ir en contraruta. En cierta esquina me dice: ¿a cual lado, joven?, donde los taxistas cobren mas barato – le respondo. Me ayuda a cargar las cosas en el taxi. Pago la tarifa.

No importa lo que busques, seguramente alguien lo vende en La Feria de la 16 de julio. Solo necesitas un poco de paciencia para encontrar exactamente lo que estabas buscando.

Para ver más fotos de La Feria vaya al álbum de Flickr de Cesar Angel Zaragosa.

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