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Omar Banuchi encuentra su lugar en la web puertorriqueña (Parte II)

*Esta es la segunda entrega de la serie sobre el arte digital del puertorriqueño Omar Banuchi. Aquí la primera parte. 

Desde un principio los cómics representaron la combinación perfecta para una infancia que transcurrió más bien en interiores.  Un chico callado e introvertido que no salía mucho del apartamento de su familia conectó fácilmente con las historias de superhéroes capaces de echarse el peso del mundo sobre los hombros y lograr hazañas sobrehumanas.

“Lo mío eran los cómics”, fue una de las primeras cosas que me dijo cuando lo conocí.  “Desde los nueve años los estoy coleccionando.  Me acuerdo que me consumió la muerte de Superman, que fue un gran evento mediático de la época y a mí me marcó mucho”.

KRIPTONITA visual

De muchas maneras es en ese mundo donde aún se inserta, aunque con el tiempo el acercamiento a los héroes se tornaría cada vez más idiosincrático.  Mientras seguía jugando y experimentando con su tablet, la técnica se depuraba cada vez más.  Sus primeros pasos fueron en el internet, donde asumió el rol de retratista de su círculo social casi sin darse cuenta.

La exhibición "Kriptonita" mezcló la cotidianidad con la obsesión de Banuchi por los superhéroes. (Imagen uitilizada con permiso del artista)

La exhibición “Kriptonita” mezcló la cotidianidad con la obsesión de Banuchi por los superhéroes.

“Yo empecé a hacer esto en un momento en que tenía mucho tiempo.  Tenía fiebre de jugar con el juguetito nuevo del tablet”, me explicó.  Banuchi, al igual que los superhéroes que sigue, lleva una doble vida: por las tardes atiende el teléfono en un call center, y por las noches dibuja. “Básicamente mi modus operandi era ver el profile pic de algún pana o una chica que me gustaba en Facebook y entonces la dibujaba y luego les posteaba los dibujos en el wall.  Poco a poco el mensaje fue llegando, y la gente me empezó a pagar por dibujar a sus amigos o a sus mascotas para ponerlo como profile pic”.

Esas comisiones inesperadas fueron una reafirmación que lo llevó a lanzar su primera exhibición.  “Kriptonita” se presentó en el 2010 en La Respuesta, el club de Santurce que se ha convertido en una coordenada esencial de la música y el arte independiente en San Juan.  El título no puede ser más claro: aquellas ilustraciones impresas sobre papel glossy en formato mediano tomaban a los protagonistas de cómics como Batman o el Justice League como tema central.  Los superhéroes de las piezas, sin embargo, no encajaban con la imagen todopoderosa que de ellos se tiene en las series más comerciales.

“En la paredes de la sala principal habían unas piezas que capturaron mi atención en el acto”, me dijo Beto Torrens.  “Eran las clásicas fotos de gente jangueando en un party –todo el mundo ha tomado o aparecido en una foto similar en algún momento-, pero todos los personajes eran superhéroes.  Esas figuras en ese entorno tan cotidiano me dieron mucha curiosidad”.

Para Banuchi la exhibición fue una evolución natural.  “Mayo es el mes del geekdom: empiezan las películas de superhéroes en cine, es el Comic Con (Convención de Comics) aquí en Puerto Rico, y yo quería hacer una exposición de superheroes en ese mes”, me comentó.     “Básicamente comencé a buscar fotos de panas míos y les pintaba por encima con los trajes de superhéroes”.

La muestra le ganó nuevos fans, algunos de ellos con un perfil un poco más grande de lo normal.  “Yo le compré dos piezas”, recordó Torrens, quien luego le haría un acercamiento para que se uniera a su galería.  “Benicio del Toro le compró cinco”, añadió.

“Kriptonita” se ha convertido en un evento recurrente, y ya no es un solo show de Banuchi.  Hace un año lo volvió a hacer, seleccionando obras de otros artistas.  Y este año, para volver a conmemorar el mes del geekdom que es mayo lo volverá a hacer, pero será la última edición.

“Quiero que sea una trilogía y ya”, dijo el curador incipiente, “como si fuera la serie especial de un comic”.

DE DÍA en “Días”

Más allá de los dibujos de los superamigos, Banuchi continuaba con las ganas de hacer cómics.  Así fue como surgió su proyecto más íntimo.  La serie autobiográfica “Días”, sin embargo, no hubiera llegado a existir a no ser por una conexión fundamental.

Omar Banuchi Días

“’Días’ comenzó después de conocer a Rosaura por internet, hace como dos años”, me dijo de Rosaura Rodríguez, quien no tardaría en su colaboradora más cercana.  Ambos recuerdan la manera en que se conocieron como el tipo de trama que se podría encontrar en una comedia romántica independiente.

“Ella me añadió a su Facebook y me pidió que le dibujara un gato”, me contó él, “y entonces me hizo un dibujo a mí y así nos fuimos haciendo panas.  Hasta descubrimos que vivimos al lado”.

Rodríguez, por su parte, tiene un recuerdo un poco diferente, como suele suceder.  “Él me tenía la tiraéra montada por Facebook.  Poco a poco nos fuimos haciendo amigos, y como somos vecinos terminamos haciendo un cómic entre los dos”.

Cada edición de “Días” podría parecer un cómic sobre nada en particular.  Pero hay una narrativa constante que los dos artistas están desarrollando.  Lejos de las peripecias de Spiderman y Superman, la mirada se torna hacia los propios artistas.  Cada panel del cómic es un espejo de su vida, en ellos documentan su amistad mientras retratan a su generación, y de paso le añaden una entrada puertorriqueña a la tradición de la novela gráfica confesional como “Ghost World” de Daniel Clowes o “True Story, Swear to God” de Tom Belland.

Para Rodríguez el proyecto “tenía que ser un cómic.  Es la única manera de juntar la cuestión consecutiva y la introspección.  Eso ha llevado a que nos convirtamos en buenos amigos.  Somos un equipo de artistas, y así bregamos con las limitaciones de tiempo y los deadlines que nos ponemos.  Tenemos que sacar algo todos los meses juntos y eso ha sido intenso”.

Repasar el primer volumen del cómic, que recientemente se completó tras año y medio, puede traer un placer voyeurístico, como rebuscar en las gavetas de alguien que apenas conoces, aunque su manera de ser resulta extremadamente familiar.  En una edición tras otra hay tramas que se repiten, ideas sobre el mundo que evidentemente obsesionan a un chico y una chica en sus veintitantos que navegan el revolú romántico, creativo y profesional que trae esa década.

“Hay temas que vas a ver en la serie completa: empleo, relaciones, mascotas”, mencionó Rodríguez.  “Hemos desarrollado un estilo y ya tenemos gente que nos sigue”.

“Días” también los ha acercado a la movida actual del cómic puertorriqueño, donde la diversidad de historias y estilos está uniendo a muchos artistas distintos bajo una misma comunidad.

“En verdad que esta generación de ahora mismo es bien chillin, no hay mucha rivalidad”, observó Banuchi.  “Somos todos panitas.  Otra gente que está haciendo sus comics, como Pernicious Press y SodaPop Comics, se comunican con nosotros cuando hacen alguna actividad.  Poco a poco se va haciendo una escena”.

*Las imágenes son publicadas con la autorización del artista.

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