No reclamamos de que la prensa hondureña sea excepcionalmente confiable, o que carezca de parcialización. Pero Lobo Sosa quiere impedir que la prensa haga cualquier cosa que incomode a su gobierno, aun cuando parte del rol de una prensa libre es precisamente esa: incomodar a los poderosos.

RNS de Honduras Culture and Politics [en] informa sobre una propuesta de una nueva ley que “permitiría que el gobierno cierre medios de comunicación, e iniciaría un órgano de censura sin precedentes”.