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Kenia: Violencia mortal amenaza con polarizar el país

Un brote de violencia que enfrentó a agentes de policía y a soldados contra civiles se ha cobrado la vida de docenas de kenianos y ha encendido el debate sobre la creciente inseguridad en la región.

El 10 de noviembre de 2012, unos ladrones de ganado tendieron una emboscada a la policía en la región de Baragoi en el distrito de Samburu, resultando en 42 agentes asesinados [en] y otros tantos heridos en el que se ha convertido ya en el peor ataque a agentes del orden público llevado a cabo por civiles en la historia del país. El periodista Joseph Kariuki informó [en]:

Los cuerpos de los más de 40 policías kenianos [en] asesinados en una emboscada en Baragoi el sábado se están pudriendo en la calle, después que el helicóptero policial que fue a recogerlos sufriera un problema mecánico. Debido al calor, los cuerpos han empezado a descomponerse, antes de que algunos de ellos fuesen llevados al depósito de cadáveres del Hospital del Distrito de Baragoi, el cual no cuenta con capacidad suficiente para afrontar semejante masacre. Ayer por la noche, 17 cuerpos permanecían todavía esparcidos en el lugar de la matanza en el Valle de Suguta.

Imagen de NTV Video en YouTube que muestra a personal médico y policial transportando el cuerpo sin vida de uno de los agentes de policía asesinados en la matanza de Baragoi.
Fotografía de: NTV Kenya

El portavoz de la policía, Erick Kiraithe, declaró [en] mientras estaba siendo entrevistado para el cargo de Inspector General de Policía, que los agentes habían sido poco diplomáticos en la persecución de los ladrones de ganado de Turkana, como muestra un vídeo de Youtube de NTV Kenya:

A la masacre de agentes de policía siguió poco después un incidente en el que un agente de tráfico en Kisumu disparó e hirió a un conductor de matatu, vehículo de transporte público, el 24 de noviembre de 2012, encendiendo las protestas de los automovilistas y de los ciudadanos testigos de lo ocurrido en la concurrida carretera Kisumu-Busia. Capital FM News escribió en su blog [en]:

Tras el tiroteo, los conductores se unieron a los ciudadanos que presenciaron los disparos para bloquear la carretera, obligando al resto de conductores a desviarse por rutas alternativas. La mayoría de vehículos fueron apedreados mientras los manifestantes creaban barricadas en la carretera utilizando piedras. Posteriormente, la policía logró controlar la situación y normalizar el tráfico en la carretera.

KTN Kenya analizó [en] el deteriorado estado de la seguridad en Kenia en su canal de Youtube [en]:

Los incidentes de violencia en Kenia están aumentando, según ha informado KenyaForum. En la ciudad de Garissa, los soldados de las Fuerzas de Defensa de Kenia se han convertido en el objetivo [en]:

Hay noticias preliminares de los medios informando sobre la muerte de tres soldados de las Fuerzas de Defensa de Kenia (KDF, por sus siglas en inglés) en la ciudad de Garissa hoy, lunes 19 de noviembre de 2012. El ataque tiene lugar un día después que siete personas fueran asesinadas en un ataque a un matatu, vehículo de transporte público, en el distrito de Eastleigh en Nairobi, aunque ambos sucesos podrían no estar relacionados.

El ataque a los soldados desencadenó conductas violentas entre los oficiales del ejército en la ciudad de Garissa. NTV Kenya publicó un vídeo muy gráfico que muestra al ejército abriendo fuego contra los ciudadanos. En el vídeo, el ministro de Estado para la Defensa responde diciendo simplemente que “es algo muy grave”, si el ataque fue llevado a cabo por el ejército.

Algunos han culpado a las Fuerzas de Defensa de Kenia por crear tensiones en la ciudad al hostigar a los residentes y al quemar propiedades en la persecución de los atacantes. El primer ministro de Kenia, Raila Odinga, anunció que el Gobierno compensará a los residentes cuya propiedad haya sido destruida. Sin embargo, la ministra de Programas Especiales, Esther Murugi, declaró que su ministerio no tiene dinero para compensar a las víctimas del caos de Garissa.

Esta situación ha provocado un acalorado debate en la televisión keniana y en programas de radio, que discuten si las ejecuciones extrajudiciales son justificables como consecuencia de semejante violencia en contra de la ley.

Algunos kenianos se han unido en Twitter a la discusión, lamentando la inseguridad del país y señalando a la policía:

@ahmedsalims: La inseguridad en #Kenia se encuentra en su punto más alto… Cada noche alguien en algún lugar sufre un ataque, si no muere de un disparo a manos de matones. ¿Qué está ocurriendo?

@nmmata: primero fue el MRC, luego la masacre de Baragoi, después la violencia en Eastleigh y Garissa, ahora este sinsentido del #matatustrike (ataque al matatu)… ¿se está muriendo Kenia?

@momanyibernard: La falta de un mando adecuado por parte de la #policía es la culpable de la creciente inseguridad, incluyendo las oleadas de violencia vividas en #Kenia.

@brizztolife: NOTICIA DE ÚLTIMA HORA: PAPÁ NOEL se niega a venir a Kenia debido a la inseguridad.

@mirajmiskiz: Momento de Salir de #Kenia , Inseguridad por todas partes, Hola #Zanzibar #AmOnMyWay (estoy en camino).

In2EastAfrica Reporter [en] escribió en su blog que la creciente inseguridad amenaza con polarizar el país [en]:

Con los recuerdos de la violencia postelectoral de 2008 todavía resonando en las mentes de los kenianos, la erupción de violencia, asesinatos, destrucción y desplazamientos de personas es motivo de preocupación… El pasado domingo, una explosión destrozó un minibus que transportaba pasajeros en el suburbio de Eastleigh en Nairobi, resultando en la muerte de nueve personas y en multitud de heridos.

Recientemente, han estallado enfrentamientos violentos en el delta del río Tana entre las comunidades de Pokomo y Orma, dejando más de 120 muertos y miles de desplazados. Ya se ha establecido un importante operativo de seguridad en la zona y algunos sospechosos han sido detenidos y llevados ante los tribunales, pero el asunto aún no se ha resuelto satisfactoriamente, aunque una comisión de investigación está completando su labor. Además de esto, está la violencia y la inseguridad asociada al Consejo Republicano de Mombasa, que fundamenta su caso en injusticias históricas y que ha amenazado con interrumpir el registro de votantes en la región de Costa.

También hay grupos de milicianos, como los Mungiki en Nairobi y en la provincia Central de Kenia, los Sungu Sungu y los Chinkororo en Kisii y en las provincias de Nyamira, y bandas ilegales que han surgido en Kisumu. ¿Qué está ocurriendo? ¿Se ha puesto en peligro la seguridad de Kenia? ¿Dónde está el Servicio Nacional de Inteligencia y Seguridad (NSIS, por sus siglas en inglés), el cual parece haber sido tomado por sorpresa por todos estos acontecimientos? Estas son las preguntas que los kenianos se están haciendo. El ministro de Seguridad Interna, Katoo ole Metito, ha vinculado los fatales incidentes de violencia e inseguridad con la política. Opina que los políticos podrían estar incitando a los grupos a que provocaran violencia con fines políticos, causando desplazamientos e infundiendo miedo para hacerse con el control de las recientemente creadas unidades electorales. “No hemos descartado la instigación política en estos incidentes de inseguridad. Algunas de estas animosidades no pueden desvincularse de la instigación política. Los políticos se aprovechan del rencor para ganar ventaja”, declaró el ministro en una conferencia de prensa.

En perspectiva de un posible próximo conflicto, el Comité Ejecutivo Nacional de Construcción de Paz (NSC, en inglés) ha publicado un mapa que identifica problemas, tales como disputas sobre terreno, fronteras y etnicidad, que potencialmente pueden explotar en las 47 provincias de Garissa.

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