Respondiendo a una afirmación [en] de Gerald Knaus…

Atenas y Skopje enfrentan un [dilema del prisionero ]: si ninguno cree que una solución es posible, y actúa con respecto a esto, ambos lados perderán.

Zarko Trajanoski [en] escribió en Facebook:

No obstante, la analogía con el “dilema del prisionero” no solamente es falsa, sino muy ofensiva: Atenas no es un prisionaero, sino un guardia de prisión y tal vez un torturador político en este caso. Y el resultado de esta tortura política, con ayuda de Sofía también, es el auge del etnonacionalismo macedonio y el descenso del liberalismo, la democracia y los derechos humanos.

Luego ofreció una explicación más detallada en un post de su blog [mk].