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El incendio de una fábrica en Bangladesh evidencia la explotación laboral

[Los enlaces llevan a páginas en inglés salvo que se especifique lo contrario]

Un trágico incendio [en] que mató a más de 110 trabajadores de prendas de vestir en el edificio de nueve pisos de Tazreen Fashions Ltd en Nischintapur, Ashulia (cerca de Daca, la capital), ha planteado muchas preguntas. Aunque la fábrica contaba con un total de 335 extintores de incendios [en] y 300 empleados capacitados para combatir incendios en situaciones de emergencia, no hubo ningún esfuerzo visible para apagar las llamas. La alarma de incendios se disparó en el momento adecuado, pero testigos afirmaron que varias puertas estaban cerradas por la administración para impedir que los trabajadores se escapen.

Bangladesh cuenta con más de 4000 fábricas de manufactura de ropa, que facturan tres cuartas partes de los ingresos por exportación del país. La tercera industria mundial de la confección [en] da empleo a más de 3 millones de trabajadores, un 90% de los cuales son mujeres.

Durante más de dos décadas, estas fábricas de ropa han contribuido a cambiar la situación de las bangladesíes más humildes, que en su mayoría trabajaban como sirvientas. Aunque el coste laboral es bajo, Vikas Bajaj [en] escribió en el New York Times del impacto positivo que esta industria ha tenido en las familias e hijos de las trabajadoras y cómo las ha potenciado.

Siendo un país en vías de desarrollo, Bangladesh está sometido a un estrecho escrutinio por parte de las organizaciones no gubernamentales (ONG) y los encargados de las políticas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) para comprobar si cumple los estándares. En los últimos cinco años, tanto los expertos en RSE como los compradores han informado de avances en las condiciones sociales y laborales. Pero sigue habiendo áreas que necesitan mejoras. El gobierno ha sido muy estricto con la erradicación del trabajo infantil y la adopción de medidas de seguridad contra incendios, pero a algunos empresarios le siguen preocupando más los beneficios que las mejoras en las condiciones laborales.

Fábrica destruida por el incendio en el que murieron más de 100 trabajadores. Imagen de Ibrahim. Derechos de autor Demotix (25/11/2012)

Las imágenes de cadáveres carbonizados en los medios sociales y en las emisiones de televisión dejaron a muchas personas boquiabiertas y sobrecogidas. Miles de indignados trabajadores de la confección se manifestaron [en] el lunes, exigiendo justicia y mejoras en sus condiciones de trabajo. Muchos internautas descargaron su ira en Facebook, blogs y otros medios, planteando muchas preguntas.

Rahnuma Ahmed [en] escribe:

59 de los 111, es decir, más de la mitad, estaban tan quemados que resultaban irreconocibles. Oí a un bombero decir en televisión que algunos cuerpos habían quedado reducidos a los huesos.

Menciona a Abir Abdullah, fotógrafo:

Me resultaba difícil hacer la fotografía, desfigurada y aún bella, con un pequeño adorno todavía visible en su nariz destrozada. Me entristeció hacer la foto [pero] al mismo tiempo que sentía dolor y rabia [la hice porque quería] mostrar [a todo el mundo] el horripilante retrato para [hacerles] entender y conseguir que el mundo se dé cuenta de cuánta importancia tienen muertas y qué poca tenían cuando estaban vivas.

Dolor tras encontrar a un familiar víctima del incendio en la fábrica de ropa. Imagen de Rehman Asad. Derechos de autor Demotix (25/11/2012)

Seeker escribe [en]:

El Dr. Kamal Hossain, un prominente abogado y político comentó que las vidas que se ha perdido en el incendio de Ashulia son vidas sacrificadas a la codicia, a los beneficios. Describió estas muertes como evidencia del poco valor de la vida humana frente a la producción y las aspiraciones empresariales. Escandaloso –sí, es escandaloso que este sea el caso en el Bangladés del siglo XXI. Pero es una triste realidad.

También surgieron teorías sobre si este incidente podría haber sido provocado. Luego atraparon a una trabajadora de una fábrica de confección cercana intentando incendiarla. Confesó a la policía [bn] que le habían pagado 20 000 takas (250$) por este delito. El Primer Ministro dijo en el Parlamento [en] que el fuego era premeditado y estaba vinculado a varios incidentes violentos que se han producido recientemente en el país.

Pero Rahnuma Ahmed [en] rebate todas esas teorías y explicaciones:

El problema, según los líderes de la BGMEA [en] es la prisa, el pánico. El problema, según ellos, es la gestión de nivel medio. El problema, dicen, es el cortocircuito. [...]

Recurrir a la «gestión de nivel medio» es la forma más socorrida de eludir el problema, pretende precisamente evitar que se hagan preguntas sobre por qué, de entrada, se contrata a gente insensible e indiferente, que trata a los trabajadores como a ganado, que les habla de mala manera, que cierra las salidas con llave, que obliga a los obreros a volver al trabajo mientras estalla un incendio. La respuesta es fea. Para arañar más y más beneficios.

La escalera hacia la salida y la del almacén estaban una junto a la otra, una flagrante violación de la normativa. Cuando veía a los líderes de la BGMEA culpar a los bomberos por haber emitido licencias de seguridad, culpar al inspector de la fábrica, me preguntaba cómo no se derrumban y lloran. ¿Será porque temen ser implicados? El cuento del «empresario valiente» es un mito del capitalismo.

El gobierno ha prometido compensaciones para las víctimas y el país guardará un día de luto. También se ha comprometido a cerrar [en] las fábricas que no tengan suficientes salidas de incendios. No obstante, Kuloda Roy [bn] culpa al gobierno y a los partidos políticos del país de ignorar desde hace tiempo el problema de la mejora de las condiciones laborales. También culpa a las sociedades civiles:

মানবাধিকার সংস্থাগুলো, তোমরা কয়টা ঘটনার মনিটরিং বজায় রেখেছ? কয়টার জন্য দায়ী ব্যক্তিদের শাস্তি বিধানে মামলা করেছ? বা করার ব্যবস্থা নিয়েছ? এনজিওগণ শুধু সুদ-আসলের কিস্তি আদায় করা ছাড়া নাগরিকের জন্য কী করছ?

Organizaciones de Derechos Humanos, ¿cuánto han supervisado? ¿Cuántas querellas han interpuesto contra el acusado? ¿Lo han intentado, al menos? ¿Qué han hecho las ONG por los ciudadanos, aparte de los microcréditos?

Los activistas y la sociedad civil convocado una protesta el día 27 a las tres de la tarde en la capital, Daca.

Ashulia: We grieve

Shahidul Alam nos traduce el afiche de arriba:

Manifestación: Frente al Museo Nacional, el 27 de noviembre de 2012 a las 15.00h

Me encerraron
Me quemaron viva
No quiero más conferencias de prensa
Por qué la fábrica es una cárcel
No acepto trabajar encerrada
¡NO!

Pedimos una investigación de verdad, justicia y castigo para los responsables
Queremos que se nos garantice una mínima seguridad laboral

Únase a la manifestación de protesta a las 15.00h, el martes 27 de noviembre de 2012 frente al Museo Nacional en Shahbagh, Daca

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