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Latinoamérica: Afectadas por fraude de implantes mamarios responden en Internet

Los problemas de prótesis mamarias PIP han llevado al plano de la salud pública la profunda crisis de valores y de recursos que envuelven el aumento de senos en América Latina. Las primeras alarmas se escucharon a principios de 2010 al descubrirse numerosos casos de cáncer con las prótesis como denominador común. A pocos meses, la preocupación ha sido creciente, por lo que muchas mujeres se han organizado en los medios sociales para compartir opiniones, informarse, reflexionar sobre el tema e incluse gestionar acciones legales.

Los casos a lo largo de todo el continente son numerosos. Sin embargo, haremos mención de algunos de los casos que se han movido con más fuerza en la 2.0 de la América hispana. Las preguntas aún abiertas son muchas: ¿Quién debe pagar? ¿Qué pasará después de la extracción? ¿Qué tan alto es el riesgo? ¿Cuál es la opinión de las afectadas? Y también: ¿Qué refleja esta demanda tan extensa en América Latina de cirugías estéticas en general, y de prótesis mamarias en particular?

Examinación de protesis mamaria de silicona. Foto de Wideweb Videographer, copyright Demotix.

En Colombia los casos son numerosos, y muchas mujeres se han organizado en grupos a través de Facebook. Dos ejemplos son los grupos Afectadas por prótesis mamarias PIP Colombia y Mujeres afectadas por las prótesis mamarias en Colombia, que también ha publicado un blog, en el que la responsabilidad de las instituciones sanitarias públicas está en tela de juicio:

 Las prótesis PIP se vendieron en Colombia durante once años legalmente, a pesar de que la autoridad colombiana nunca tuvo documentos que probaran que sus componentes podrían ser utilizados en seres humanos…

Otras han configurado blogs para contar experiencias, como el blog No a los Biopolímeros. Los grupos y los blogs recogen testimonios, preguntas y referencias sobre los implantes, los cuidados y la extracción. También, quienes participan buscan determinar qué acciones legales pueden tomar y discuten acerca de las posibilidades de restituir los implantes o no.

En Chile, otras víctimas han compartido sus experiencias, entre ellas Daniela Campos, que utilizó su canal de YouTube para expandir mensajes de advertencia y exigir la participación de instituciones públicas en la investigación del caso y la penalización de los responsables. Daniela pidió a sus subscriptores que compartieran el llamado en las redes sociales y creó un grupo en Facebook para exigir que los responsables respondan frente a la Ley por los procesos que serán necesarios para retirar las prótesis.

http://youtu.be/TZNmgCUPvlM

Sin embargo, Hernán Corral señala los problemas legales en su blog Derecho y Academia:

¿Podrían invocar las mujeres chilenas afectadas un régimen como éste? Lamentablemente, nuestro ordenamiento jurídico no ha recepcionado aún este tipo de responsabilidad sin culpa. (…) Las afectadas chilenas, invocando el registro del Instituto de Salud Pública como producto médico (y por tanto eventualmente peligroso), podrían demandar al fabricante. Pero si Poly Implants Prothéses no tiene representantes en Chile, les será muy difícil emplazar a la compañía.

Desde Miami, Sofía Jiménez abrió un blog para contar su historia con los implantes mamarios PIP. En él pueden conseguirse numerosos datos sobre el antes y el después de la intervención y cuáles son las características que pueden ayudar a determinar si los implantes se han roto:

El hecho de estar tan cerca de testimonios de mujeres sufriendo de todo tipo de síntomas y complicaciones me hizo abrir un poco más los ojos. Y me pregunte a mi misma, ¿son los implantes tan seguros como nos quieren hacer pensar?

Pero ¿qué hay detrás de los numerosos implantes que se han hecho en América Latina? Dos bloggers reflexionan al respecto desde Venezuela. Naky comparte los testimonios de algunas mujeres que trabajan junto a su oficina en el blog ProDavinci:

[Una de ellas] Aún debe la mayor parte del crédito bancario con el que financió sus cirugías (…) tiene 24 años (…) gana poco más de salario mínimo y tiene prótesis PIP de 400 cc. Le da gracias a Dios de haber tenido el dinero para pagar todo eso (…) “No todas llegamos al Miss Venezuela, pero hay que hacerle creer al resto que sí.”

[Y otra más opina:] “La estatura que te dan los tacones es nada frente a la manera que te crece el ánimo cuando un tipo se te queda viendo como si quisiera arrancarte la blusa”

De las nueve en conversa, sólo una sabe el tipo de prótesis que tiene, conserva el certificado y pudo hablar con su cirujano, que le garantizó que todo está bien. El resto hizo algunas llamadas, pero se encuentran en el estadio de la negación. Ninguna está dispuesta a operarse de nuevo (…) Les resulta impertinente pensar que deban renunciar a su sinuosidad sin nada que les compense la ausencia. Karla llegó a sugerir que el mismísimo gobierno debiera pagar las nuevas prótesis y reconocer mediante un permiso especial, la ausencia laboral de las afectadas por tal circunstancia (…)

Finalmente, en Aporrea, Antonio Rangel cuestiona el trasfondo social del cambio estético, y por qué es tan popular:

Es imposible negar que algunas mujeres, víctimas de la poderosa alienación o enajenación mental que las ha hecho creer que ser más sexy o atractiva las conduce directamente al éxito social y económico, convertidas de la noche para la mañana en señuelos sexuales irresistibles, serán dotadas del poder de seleccionar entre la manada de turulatos seguidores a quien ellas consideren que es el mejor “partido” (…) Les resulta impensable que (…) los reinados de belleza, los desfiles de moda, los cosméticos mágicos, son las mismas que se lucran con las prótesis…

Muchas más preguntas y discusiones siguen llenando espacios. Cientos de miles de mujeres se preguntan aún acerca de los pormenores de las cirugías y sus tratamientos posteriores. Los efectos de las cirugías estéticas y su uso compulsivo en la salud han sido el centro de muchísimos debates. Mientras las batallas legales apenas comienzan, flotan en el aire las ideas que cuestionan las imposiciones sociales en la visión estética de las mujeres y las respuestas que éstas dan a este tipo de exigencias.

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